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Fundación Probitas inicia un programa de intervención educativa con perros

Fundación Probitas inicia un programa de intervención educativa con perros

La Fundación Probitas, en su espíritu innovador, ha iniciado una prueba piloto con perros, con el objetivo de mejorar el ambiente entre los jóvenes y ser un elemento de pacificación y progresión en el bienestar emocional de los participantes.

El pasado jueves 17 de noviembre se presentó la iniciativa de intervención educativa con perros, que la Fundación Probitas está llevando a cabo en el Institut Salvador Espriu de Salt. De esta forma se inició la primera fase de la intervención educativa con perros con la participación de jóvenes, perros y educadores.

Programa educativo con canes de ocho meses de duración

Hoy tendrá lugar la sesión inaugural, con la participación de dos grupos de 10 jóvenes cada uno, sobre los que se realizará un acompañamiento socioeducativo en sesiones mensuales (con una duración de una hora por encuentro). Las sesiones serán guiadas por dos educadores (el referente de la entidad Casal dels Infants y el de CTAC Girona, que acompaña a los perros). Así, el programa de 26 sesiones totales -13 por grupo-, se alargará durante todo el curso académico 22-23 (de noviembre a junio).

El proyecto se centra en intervenciones educativas con perros y adolescentes del Institut Salvador Espriu de Salt. El objetivo es crear un espacio de apoyo emocional que les ayude a mejorar sus habilidades sociales, educativas y relacionales, con el perro como soporte clave. El vínculo entre los jóvenes y el perro es la base que sirve para involucrarlos en el proyecto, llamando su atención de forma innovadora y despertando su interés y motivación.

Los canes como herramienta de integración social y pacificadora

 

Los perros de intervención se comportan de forma equilibrada, sensible, alegre, atenta y muy cariñosa. Siempre están a disposición de los demás y son muy proactivos a la hora de interactuar. La intervención educativa con perros favorece el desarrollo cognitivo, emocional y físico de los jóvenes participantes en el programa. Gracias a su compañía sufren menos estrés y se sienten más felices, lo que redunda en una mejora sustancial de su autoestima y seguridad. Durante todo el programa los educadores realizan seguimiento de los jóvenes para determinar si mejoran emocionalmente, generando un ecosistema de tranquilidad y colaboración.

La relación que se establece entre el adolescente y el animal favorece que los jóvenes se muestren más abiertos y tengan una actitud más positiva; les hace adquirir un mayor nivel de responsabilidad y disponer de una mayor competencia social.

Por estas dos poderosas razones, las intervenciones asistidas con perros son un recurso altamente eficaz para mejorar el bienestar personal de los participantes en el programa (ayuda a los adolescentes a dominar emociones fuertes y a sobreponerse a peleas y situaciones conflictivas). Los perros se convierten en un contrapunto crítico, ya que no responden a las conductas agresivas de los jóvenes y, con su interacción, tienden a modificar una conducta inadecuada por otra más equilibrada y apacible. Los perros contribuyen de forma decisiva a fomentar una energía positiva en el ambiente, eliminando la tristeza y las sensaciones de miedo y amenaza. Los animales funcionan como herramientas poderosas de estabilización de conducta.

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