Abriendo los ojos a Senegal

Abriendo los ojos a Senegal

Probitas y la Fundación Barraquer colaboran por primera vez en un programa de salud ocular en la población de Richard Toll

En la primera expedición se trató a más de 1.180 personas y para 2015 se prepara una segunda misión para operar cataratas y otras patologías oculares

La población senegalesa de Richard Toll, situada en el norte del país, pertenece a la región de Saint-Louis y se encuentra a unos 360 kilómetros de la capital, Dakar. La mayoría de los 130.000 habitantes de la localidad vive en situación de precariedad y con acceso limitado a la educación y a la asistencia sanitaria.

En esta población, la Fundación Probitas y la Fundación Barraquer han unido esfuerzos para poner en marcha una campaña oftalmológica con la idea de mejorar la salud ocular de los habitantes de Richard Toll, donde Probitas tiene implementado  otro proyecto de colaboración con la Association de Lutte contre la Vulnerabilité et la Exclusion sociale (ALVES), dirigido a mejorar el acceso a la salud, la educación y la seguridad alimentaria de las familias más vulnerables.

La primera misión tuvo lugar del 25 de octubre al 2 de noviembre de 2014. Una expedición de cuatro personas, formada por dos oftalmólogos y dos optometristas de la Fundación Barraquer,  que se dirigió a la localidad senegalesa con dos objetivos.: "Graduar gafas para los pacientes y hacer un cribado del volumen de personas que necesiten intervenciones quirúrgica", según explica Paola María Sauvageot, una de las oftalmólogas del equipo Barraquer.

La Fundación Probitas ha financiado la expedición y se ha encargado de la coordinación con las autoridades locales, el hospital y las escuelas de municipio; la Fundación Barraquer aporta el potencial humano, la experiencia y todo el material necesario para hacer posible el proyecto. Esta primera expedición ha consistido básicamente en detectar patologías oculares en adultos y niños, y entregar gafas graduadas a todos aquellos que las necesitasen. Cientos de niños y jóvenes podrán ver bien la pizarra y seguir las clases con normalidad. Muchos de ellos, quizá, no eran conscientes de que su patología ocular se pudiera tratar de una forma tan sencilla como utilizar unas gafas graduadas. La segunda misión, que ya está preparada para el 2015, consistirá en operar las cataratas detectadas durante la primera misión, además de las nuevas que se puedan diagnosticar.

Y es que en esta zona de Senegal no salen las cuentas. La Dra. Paola Sauvageot explica que los senegaleses de esta demarcación sólo cuentan con un oftalmólogo para cubrir las necesidades de toda la población. Con semejante panorama, no es de extrañar que, por ejemplo, "las cataratas acaben en desgracia, y que arruinen la vida y las posibilidades de formación o trabajo de personas que nunca lo han tenido fácil. Si para una persona en situación de vulnerabilidad social ya puede suponer un reto enorme sobrevivir el día a día en un país africano, el hecho de quedarse ciego y no poder contribuir a la economía familiar comporta situaciones de marginación y exclusión. "En nuestro mundo desarrollado, las cataratas nunca conllevan ceguera, se operan antes", explica Cristina Vila, una de las dos optometristas de la Clínica Barraquer que también contribuyó con la campaña.

Esta situación es totalmente distinta en los países en vías de desarrollo, donde hay muchos casos de "cataratas en estado avanzado, muy duras, muy opacas", que tienen la posibilidad de ser operadas, explica Paola. En esta primera campaña de cinco días, los profesionales de la fundación, revisaron muchos pacientes con cataratas, glaucomas y alergias graves. "Estas alergias se podrían resolver fácilmente suministrando colirios", subraya la oftalmóloga.

El objetivo de este programa es devolver la esperanza a muchos senegaleses que pierden la vista, a la vez que devolverles la capacidad de contribuir al desarrollo de su familia y, por lo tanto, de su calidad de vida. Durante estos cinco días de misión oftalmológica, los profesionales han devuelto y mejorado la vista -de forma gratuita- a 1.183 personas que hubieran podido llegar a ser víctimas de la ceguera indiscriminada. También han graduado y repartido 250 gafas a niños y jóvenes que sufren de miopía e hipermetropía. En esta misión han contribuido varias asociaciones locales de Richard Toll, así como la Cruz Roja senegalesa. Durante una semana, y gracias a la expedición itinerante que cada día realizaba revisiones oculares en escuelas o diversos centros de la localidad, los pacientes con enfermedades oculares han podido revisarse la vista y ver la luz al final del túnel.

Paula explica que la misión oftalmológica ha vivido una semana de muchos diagnósticos, pocos riesgos médicos y muchos resultados positivos. El siguiente paso es la segunda expedición quirúrgica. "Las cataratas se agravan a causa de las condiciones higiénicas y la falta de profesionales locales que realicen exámenes oculares de la población", explica Cristina. Si las molestias oculares iniciadas en la infancia no se tratan e precozmente, se complican después en la  madurez. "Por esto se pueden quedar ciegos si nunca tienen acceso al oftalmólogo", añade la optometrista, en referencia a otro de los daños colaterales de la ausencia de cuidados médicos generales. Esto demuestra, según Cristina, la importancia de ofrecer programas de prevención y formación dirigidos a profesionales del país, para que sean capaces de atender a su propia población.

Paola y Cristina destacan que desde el primer día de la campaña, se formaron largas colas de pacientes, que no perdían la esperanza de ser atendidos. Es la primera vez que muchas de estas personas acuden a un centro sanitario para revisarse la vista. Este programa de colaboración entre la Fundación Probitas y la Fundación Barraquer ha permitido que más de mil senegaleses de zonas rurales y remotas recuperen la visión mejorando así su calidad de vida.