Día de tolerancia Cero contra la Mutilación Genital Femenina, otra forma más de violación de los derechos humanos

Día de tolerancia Cero contra la Mutilación Genital Femenina, otra forma más de violación de los derechos humanos

Se calcula que más de 200 millones de mujeres y niñas han sido objeto de la Mutilación Genital Femenina (MGF), 3 millones la sufren cada año, en los 30 países donde aún se lleva a cabo esta práctica (África, Oriente Medio y Asia). 

En el día mundial de la tolerancia cero con la mutilación genital femenina, queremos denunciar que, pese a estar en pleno sigo XXI, 8.220 mujeres son víctimas diarias de la ablación de sus órganos genitales, a pesar de ser una práctica reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos y un acto de desigualdad entre sexos que constituye una forma extrema de discriminación de la mujer. 

La Fundación Probitas financia un proyecto ejecutado por la Fundación Mujeres por África en Liberia, que tiene como   objetivo prevenir y tratar fístulas obstétricas. Estas complicaciones ginecológicas muchas veces son producidas debido a  partos prolongados por problemas de obstrucción resultantes de la mutilación genital femenina, fuertemente arraigada en África, Oriente Medio y Asia, por razones culturales. 

Cada año unas 50.000-100.000 mujeres sufren de fístula obstétrica, lo que les provoca incontinencia urinaria y/o fecal, rechazo  social y problemas de salud. Se calcula que hay más de 2 millones de mujeres  afectadas sin tratar

A pesar de ser una patología fácil de prevenir, la fístula tiene graves efectos en las vidas de millones de mujeres en el mundo, especialmente en África. Las complicaciones son causadas por una presión de la cabeza del bebé contra el tejido blando de la pelvis materna durante  el parto. Debido a la imposibilidad de dar a luz de una manera normal, el tejido acaba necrosándose  por la falta de irrigación sanguínea y se crea un orificio (entre el recto y la vagina, el uréter  y la vagina, o ambos). La mayoría de mujeres están estigmatizadas en sus comunidades, y son frecuentemente abandonadas por sus esposos y familias. No pueden trabajar y tienen que vivir de la caridad de las familias que las han abandonado. 

Las fístulas se desarrollan con más frecuencia en jóvenes y niñas que dan a luz, ya que sus cuerpos todavía no se han desarrollado lo suficiente para el parto, lo cual es un agravante. El coste de los servicios médicos o el transporte hacia los centros de salud es un gasto que muchas familias no se pueden permitir, lo que conduce a estas mujeres a tener a sus hijos en casa sin un cuidado adecuado, aumentado el riesgo de complicaciones. 

El proyecto de Mujeres por África tiene el objetivo de contribuir a la erradicación de la fístula obstétrica en Monrovia. El tratamiento quirúrgico es el componente central en el proyecto pero no el único, ya que con cirugía se pueden reparar las fístulas pero es también muy importante incidir en la sensibilización de las mujeres y los líderes comunitarios, y fomentar el conocimiento entre las comunidades para luchar por la erradicación de la mutilación genital femenina.. Para ello, se ha llevado a cabo una primera misión quirúrgica en 2016 para atender a mujeres que presentan esta patología, y se abordará una segunda dependiendo de los resultados de la primera.