El virus del ébola llega a Sierra Leona

El virus del ébola llega a Sierra Leona

El 31 de marzo se anunciaba oficialmente la aparición de casos confirmados del virus del ébola en Sierra Leona. Desde entonces, en este país, se han detectado 97 casos de contagio con 49 muertos. El brote parecía estar prácticamente circunscrito en la zona de Kailahum, muy cercana a la frontera con Guinea en la región de Gueckedou. Allí se detectaron 92 de los 97 casos y 46 de los 49 muertos, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La epidemia se extendió y llegó a mediados de junio a la localidad de  Mabesseneh, población situada a unos 2 Km de la ciudad de Lunsar (distrito de Porto Loko, al norte de Sierra Leona). El virus se confirmó en un paciente ingresado como sospechoso en el hospital Saint John of God, donde la Fundación Probitas implementa un programa que pretende mejorar algunos servicios de salud y suministrar energía fotovoltaica sostenible a éste centro hospitalario (GLI-Lunsar). El proyecto está incluido dentro del Global Laboratory Initiative (GLI), un modelo propio desarrollado por la Fundación Probitas con el objetivo de fortalecer las capacidades diagnósticas y resolutivas de  laboratorios clínicos de regiones vulnerables.

Ante situaciones de crisis sanitarias graves, el protocolo de emergencia intenta garantizar medidas para evitar la aparición de casos secundarios. Esto afectó el desarrollo rutinario del programa GLI-Lunsar impidiendo a miembros de la Fundación Probitas el traslado sobre el terreno.

Desde entonces, el hospital Saint John of God se ha centrado en tomar precauciones dirigidas a sus trabajadores y pacientes. La dirección del hospital ha ido proporcionando guantes, máscaras y batas para evitar que los profesionales sanitarios se contagiasen de éste virus que aún no tiene medicamentos ni vacunas para erradicarlo.

El blog "Programa de Hermanamiento con Sierra Leona" del Hospital San Juan de Dios, que ha recogido el seguimiento de este brote en el hospital de Mabesseneh, informaba que en el momento en que se detectó el primer caso, doctores y expertos internacionales en el programa contra el ébola se trasladaron a Saint John of God para ver en qué condiciones se encontraban las instalaciones.

Los análisis se han ido haciendo en el centro de referencia de Porto Loko. En caso de salir positivos, los enfermos se iban trasladando al hospital de Kenema donde, hasta 33 pacientes tuvieron que recibir tratamiento en un centro de aislamiento.

Y es que, desde la irrupción del virus, algunos hospitales de Sierra Leona han tenido problemas para evacuar a los enfermos a causa de la resistencia de los familiares y de los propios afectados. El traslado se ha estado haciendo a través de una ambulancia del propio hospital de Kenema que se iba desplazando para convencer a los familiares sobre la necesidad de adoptar medidas de aislamiento.

Los medios locales del país, también se han hecho eco, estos meses, sobre el hecho de que la campaña gubernamental para combatir la enfermedad se enfrentaba a una grave amenaza más allá del propio virus: la ignorancia, el analfabetismo, la negación, la tradición cultural y el miedo al estigma social.

El virus del ébola apareció el primer trimestre del año en Guinea y posteriormente afectó a dos países más de África Occidental, Sierra Leona y Liberia. El brote se intensificó a finales de junio y a principios de julio y, de momento, ya se ha cobrado la vida de más de 500 personas desde que se produjo el primer caso hace más de seis meses.

La aparición de la enfermedad en una zona fronteriza donde se producen constantes desplazamientos de personas de un territorio a otro, la resistencia de una parte de la población a recibir asistencia sanitaria por miedo al estigma y a la irrupción del virus en dos grandes ciudades, como Conakry y Monrovia (Guinea) son las principales razones de la magnitud que ha adquirido este brote, según coinciden en decir expertos epidemiólogos.

Los datos de la OMS confirman que hasta el momento, la mortalidad del ébola en África Subsahariana es de un 45%, una cifra relativamente inferior a la media habitual que se sitúa alrededor del 90%. Aún y así, se trata de la epidemia más mortífera de la historia de esta enfermedad por número de casos, muertes y expansión geográfica. Guinea es el país más afectado, con más de 260 muertos, seguido de Sierra Leona y Liberia, con 49 y 24 muertos, respectivamente.