Apoyo al proyecto oftalmológico en Turkana

Región semidesértica expuesta a la radiación ultravioleta, ambiente y viento extremadamente seco, falta de agua y, en consecuencia de higiene, y una fuente de alimentación limitada. Todos estos factores hacen de la semidesértica Turkana (noroeste de Kenia) una región en la que existe una alta prevalencia de ceguera. Una ceguera que no existe en zonas semidesérticas similares de las regiones desarrolladas al ser una enfermedad tratable (cataratas), y evitable, tanto cuando el origen es infeccioso, como el tracoma, como cuando la causa es el déficit de vitamina A, provocando la xeroftalmia.


La ceguera no es una cuestión baladí en una región que a pesar de tener la misma superficie de Cataluña cuenta con 850.000 habitantes nómadas y seminómadas que apenas cuentan con comunicaciones ni cobertura sanitaria. Una persona ciega constituye una carga familiar importante en una sociedad en la que un niño más significa dos ojos más para vigilar el ganado. No sólo es una carga, sino que la ceguera en sí compromete seriamente la supervivencia de la persona que la padece. 

En estrecha colaboración con la Comunidad Misionera de San Pablo, asentada en Kenia desde hace 25 años, la Fundación Emalaikat trajo por primera vez a Turkana en 2003 la asistencia oftalmológica. Aunque en sus inicios las campañas eran meramente asistenciales, poco a poco, el proyecto ha ido ganando en sostenibilidad. Primero con una unidad de atención oftalmológica, la denominada Eye Unit, inaugurada en 2007 dentro del hospital de Lodwar y dotada con una consulta y un quirófano; y después con la capacitación de más de 20 personas que, como enfermeros, trabajan en diferentes dispensarios de Turkana para diagnosticar y tratar los problemas oculares más comunes y referir aquellos casos que requieran tratamiento al hospital.  Todo ello, imbricado en la infraestructura sanitaria local.

En virtud de este camino a la sostenibilidad, la Fundación Probitas decidió apoyar el proyecto de Emalaikat, que busca no sólo aumentar el acceso de la población a la asistencia clínico quirúrgica oftalmológica, sino que también la prevención de patologías causantes de ceguera en niños, la xeroftalmia, y en adultos y niños, el tracoma, una enfermedad infecciosa causada por una una bacteria que se trasmite por contacto con las secreciones y a través de las moscas de los ojos. Tanto la xeroftalmia como el tracoma están erradicados en los países occidentales.

Desde 2011, se hizo un tratamiento masivo con azitromicina a un 71% de la población de Turkana para intentar erradicar el tracoma; aunque, según las directrices de la OMS, es necesario el tratamiento anual durante cinco años para erradicar el tracoma como causa de ceguera endémica.  Asimismo, y en colaboración con UNICEF, se reparte vitamina A dos veces al año a los niños menores de 5 años para luchar contra la xeroftalmia.

Dado que, de momento, no existe oftalmólogo local, se realizan dos o cuatro veces al año campañas quirúrgicas por parte de un equipo sanitario de unas 25-30 personas (entre kenianos y españoles). En éstas, se envían vehículos a los poblados para recoger a los pacientes previamente seleccionados para cirugía y se les lleva al hospital, donde se les interviene y se les proporciona comida y alojamiento hasta que, una vez operados, se les lleva de vuelta a sus poblados.

Con el fin de complementar estas campañas, se organizan clínicas móviles que tienen como objetivo la identificación, exploración de pacientes y seguimiento, así como la organización de actividades preventivas en las escuelas que inciden sobretodo en la importancia de la higiene para evitar el tracoma y en el consumo de la vitamina A para prevenir la ceguera.