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Ayuda humanitaria para Haití después del terremoto y posteriores brotes de cólera

El 12 de enero de 2010 un fuerte terremoto de magnitud 7,3 en la escala Richter sacudió Haití, el país más pobre del continente americano, desatando la alarma en el Caribe. El brusco movimiento de tierras causó multitud de víctimas mortales en la capital, Puerto Príncipe, además de dejar cuantiosos daños materiales. El terremoto fue el mayor registrado en la isla desde 1946. Muchas de las personas que lograron sobrevivir aún sufren secuelas físicas y psicológicas. Las cicatrices todavía se ven en las calles, donde se amontonan los escombros y los edificios semidestruidos.


Ante la desaparición de muchas de las infraestructuras sanitarias del país, la Fundación Probitas aprobó un plan de ayuda sanitaria urgente. De forma inmediata, se envió un primer cargamento por vía marítima por valor de 94.000 euros, con glucosalina, glucosada, salina fisiológica y solución Ringer lactado, todas ellas soluciones indicadas para el tratamiento de la deshidratación. Este envío se gestionó de la mano de Cruz Roja Española.

A finales de octubre de 2010, una grave epidemia de cólera se cernió sobre el país, registrándose más de 500.000 casos. Probitas envió en un avión fletado por la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (AECID) un segundo envío de 1.560 kilos de suero que ayudó a mitigar la deshidratación y mejorar el pronóstico de muchos pacientes afectados por el cólera.

La tercera fase de envío de la ayuda se hizo a través de la Cruz Roja, enviándose un primer cargamento por vía aérea de 13.690 unidades de Ringer Lactado. Al mismo tiempo, la Fundación envió un total de seis contenedores (144.000 unidades de consumo en sueros) por vía marítima, tres con destino a Haití y otros tres con destino a República Dominicana. También fueron enviadas 24.000 euros en concepto de bolsas para el almacenamiento de sangre.

Actualmente, miles de desplazados siguen viviendo en precarias condiciones en campamentos improvisados. La falta de acceso al agua potable y al saneamiento sigue siendo muy limitada en todo el país, especialmente en las zonas rurales y remotas, lo que aumenta considerablemente el riesgo de propagación de enfermedades infecciosas.